Desde enero de 2026

CHAiR: la investigación y educación en VIH al centro

Los integrantes de CHAiR junto al decano de la Facultad de Medicina, doctor Miguel O'Ryan, y autoridades del equipo directivo de la Facultad de Medicina
Los integrantes de CHAiR junto al decano de la Facultad de Medicina, doctor Miguel O'Ryan, y autoridades del equipo directivo de la Facultad de Medicina
Doctores Ricardo Soto-Rifo, Claudia Cortés y Fernando Valiente, investigadores principales de CHAiR
Doctores Ricardo Soto-Rifo, Claudia Cortés y Fernando Valiente, investigadores principales de CHAiR
El Center for HIV/AIDS Integral Research, CHAiR, es centro de la Facultad de Medicina desde enero de 2026
El Center for HIV/AIDS Integral Research, CHAiR, es centro de la Facultad de Medicina desde enero de 2026

Este período, describe la doctora Claudia Cortés, infectóloga, académica del Departamento de Medicina Interna Centro y directora de CHAiR, “ha sido un viaje muy productivo desde los puntos de vista humano y profesional: comenzamos como un grupo de trabajo integrado junto a los doctores Fernando Valiente y Ricardo Soto-Rifo, virólogos del Núcleo de Microbiología del Instituto de Ciencias Biomédicas, ICBM, y la doctora Valeria Stuardo, de la Escuela de Salud Pública, con el objetivo central de desarrollar investigación de frontera en cuanto a las bases moleculares de la interacción entre la célula y el virus de la inmunodeficiencia humana; en su ámbito clínico y en sus aspectos epidemiológicos y socioculturales. Pero también con el de trabajar fuertemente en extensión y educación a la comunidad, así como avanzar en la masificación de testeos”.

Así, desde el 2019 y en términos de generación de nuevo conocimiento “hemos demostrado que podemos unir la ciencia básica con la medicina clínica y la atención de pacientes. Ya no solo es una investigación en el tubo de ensayo, sino que también obtuvimos información y datos de pacientes reales, lo que por ejemplo se plasmó en el proyecto ANID Anillo  Inflammaids, recientemente finalizado, y en el cual participaron académicos de otras facultades y también de la Universidad de Magallanes. Pero también en este tiempo hicimos más de 10.000 testeos rápidos de VIH, acercándonos al público de festivales musicales como Lollapalooza, a estudiantes universitarios y a distintos eventos. Y llegamos a más de 15.000 escolares de séptimo básico en adelante, pertenecientes a sobre 100 colegios de diez regiones del país, para educar en forma directa acerca de la prevención, diagnóstico, tratamiento y pronóstico de la infección por VIH y otras ITS. Investigar, colaborar con otras instituciones, adjudicarse recursos de fondos altamente competitivos, al mismo tiempo que salir del laboratorio para hablar con niños y jóvenes, yo diría que son muchos éxitos”.

Nuevos proyectos

La aprobación —unánime por parte del Consejo de Facultad y luego del Consejo Universitario— de CHAiR como centro de nuestro plantel, dice su directora, reconoce en primer término estos logros, así como su crecimiento: hoy convoca a 16 académicos, pertenecientes al ICBM, a la Escuela de Salud Pública, a los departamentos de Pediatría Sur y Medicina Interna Oriente y Centro y al Hospital Clínico Universidad de Chile. Pero también cuenta con miembros que integran las facultades de Ciencias Físicas y Matemáticas, de Ciencias Químicas y Farmacéuticas y de Ciencias de la corporación.

“Al convertirnos en Centro de Investigación Integral en VIH/SIDA, contamos con una orgánica como unidad académica que respalda nuestro trabajo en cuanto a la generación de conocimiento científico multidisciplinario, la formación de capital humano y la extensión en nuestro ámbito, así como con un presupuesto para contar con un espacio físico y apoyo administrativo”, señala la dra. Cortés.

El próximo paso, añade, es postular a nuevos fondos concursables, pese a las dificultades que supone “que la generación de nuevo conocimiento en ciencias en el mundo, y pareciera ser que también en nuestro país, se ve amenazada. Actualmente, y desde el año pasado, los recursos para investigación en VIH que provenían en su mayoría de Estados Unidos, han sido recortados de forma brutal y en Chile tampoco tenemos mucha certeza de hacia dónde irán. Ese es nuestro gran desafío: esto está afectando en forma muy especial a los grupos que son más vulnerables en el mundo del VIH, que son las minorías sexuales, los migrantes y las mujeres trans, entre otros que están siendo permanentemente discriminados y puestos en el último lugar de la fila”.

En esa línea, la directora informa que están postulando a fondos junto a académicos del ámbito de salud pública “para hacer una evaluación más específica de los migrantes que viven con VIH, porque tienen características sociodemográficas, culturales, que afectan su adherencia y su respuesta a tratamiento”. En el área pediátrica, “dado que Chile ha sido bastante exitoso en disminuir y estar bajo el umbral que dicta la Organización Mundial de Salud para la transmisión vertical, que es el de la madre que vive con VIH al feto, es que tenemos muchos niños que nacen de madres con VIH, pero que no tienen la infección; se llaman niños expuestos no infectados. Esa es otra línea de investigación, para saber qué les pasa a estos pacientes, que recibieron antivirales mientras estuvieron en el vientre materno, desde el punto de vista inmunológico y virológico”.

Y, por último, “a raíz del proyecto Anillo, creamos un repositorio de muestras biológicas, seguidas a dos años, de nuestros pacientes que están con VIH, y que es una base de datos riquísima para hacer, a futuro, nuevos estudios”.

Una de las áreas que ustedes consideran de mayor importancia es la educación en ITS y VIH que realizan en los colegios; ¿qué dificultades enfrentan en términos de una ausencia o una presencia muy disminuida de la educación sexual integral?

Eso es algo que nosotras partimos haciendo desde nuestros inicios; antes de ganarnos proyectos y de hacer investigación y ciencia dura, ya íbamos a los colegios. Eso hoy además tiene otra riqueza, que es que quienes van a estas actividades son nuestros estudiantes de doctorado, de magíster y de pregrado que trabajan en nuestros laboratorios, porque son parte del equipo y porque tienen una mayor cercanía de edad, en su vocabulario y de experiencia vital con los alumnos; y eso genera un espíritu de cuerpo, de colaboración que es muy importante.

“Pero también a mí me toca ir a dar charlas; me piden, por ejemplo, de los centros de padres o de los consejos de profesores de los mismos colegios. Y es bien interesante ver el poco conocimiento que tienen niños y jóvenes sobre las enfermedades de transmisión sexual en general. Son bien tabú, se cree que muchas están extintas cuando eso está lejos de ser así, los números van en alza. Y además esto es transversal, ya sea en establecimientos públicos ubicados en zonas de alta vulnerabilidad, o en privados de las comunas más acomodadas: las preguntas que recibimos son más o menos las mismas. Nosotros no hacemos charlas sobre educación sexual, nos dedicamos específicamente a hablar de VIH y otras ITS, pero uno puede ver la carencia de información que hay a nivel escolar”.

Por eso, agrega, “cuando llegamos a los colegios que nos invitan, ponemos el tema arriba de la mesa. Hacer estas sesiones masivas de testeo a la comunidad también es poner el tema en la mesa, porque la persona que se lo hace sigue un protocolo que dura como 25 minutos desde que ingresa, en donde se le ofrece una breve consejería, se le entrega el resultado de forma individual, se explica qué significa si está negativo o no reactivo, o si está positivo o reactivo, si tiene que volver a hacerse el test y si tiene alguna actividad de riesgo. Es una educación personalizada; por eso es bien cansador cuando vamos a eventos masivos como Lollapalooza o Primavera Fauna, quedamos agotados, pero es bonito porque uno se da cuenta que lo que hacemos sirve, que apoya, que la gente después se va conversando de esto, después quizás lo comentan en su casa, se pone el tema en la discusión”.

Los desafíos en el diagnóstico y tratamiento del VIH

Una situación preocupante, comenta la doctora Cortés, es la actual baja en la percepción de riesgo respecto del contagio: a nivel mundial, se producen 170 nuevos casos por hora, cifra que en América Latina es más alta que el promedio de la tendencia internacional. “En Chile la situación está un poco más estable en términos de diagnóstico, pero sí hay un gran desafío en que las personas que ya saben que tienen VIH se vinculen a la atención de salud. Eso no está ocurriendo en este momento, hay personas que salen positivos al test, pero nunca llegan al médico y a iniciar tratamiento, lo cual hace que ese diagnóstico no tenga ningún beneficio ni personal ni colectivo”.

Eso, agrega, es un error, porque “actualmente tenemos un tratamiento para el VIH que la gran mayoría de las personas es una única pastilla al día; pero incluso hay terapias mejores, como son drogas que se inyectan cada dos meses, lo que facilita la adherencia del paciente, con excelentes resultados, aunque lamentablemente no está disponible en nuestro país, y eso es algo que debiéramos tratar poder acceder. Por otra parte, tenemos otra excelente herramienta que es la prevención pre-exposición, PREP, que alcanza un 98% de eficacia y que consiste en una cápsula diaria, pero también hay inyectables con ese mismo objetivo, que tampoco han llegado porque son de muy alto costo. Es decir, el mundo está avanzando hacia tratamientos mucho mejores para convertir el VIH en una enfermedad crónica, con buena calidad de vida, siempre y cuando haya un diagnóstico oportuno: pero lo que pasa en Chile es que un tercio de los pacientes se diagnostican con la enfermedad avanzada; debiéramos llegar mucho antes que eso”.

Por ello, señala, “tenemos problemas de implementación a nivel local y regional diría yo, los estudios que demostraron que los inyectables son útiles y buenos, pero América Latina no accede por su alto costo. Como continente nos pasa siempre eso: estamos en la encrucijada que no somos suficientemente pobres como para tener apoyos internacionales –y que se han visto cortados en los últimos dos años- y tampoco lo suficientemente ricos para ser capaces de solos salir adelante, por lo que hay que replantearse el cómo volver a surgir”.

 

Últimas noticias

Una vida dedicada a la ciencia y la formación de profesionales de la salud

Dr. Werner Apt: siete décadas dedicadas a la Universidad de Chile

A sus 89 años, el Dr. Werner Apt se prepara para cerrar una trayectoria excepcional. Tras siete décadas de vínculo ininterrumpido con la Universidad de Chile, el académico, médico e investigador continúa siendo una figura fundamental para comprender el desarrollo de la parasitología, la salud pública y la formación médica en el país.

Ciencia colaborativa chilena en la enfermedad de Sjögren

Académicos del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile tuvieron una importante participaron en una investigación liderada por la Dra. María José Barrera, de la Universidad San Sebastián, que identificó un mecanismo capaz de perpetuar la inflamación en la enfermedad de Sjögren. El estudio, publicado en Annals of the Rheumatic Diseases, también mostró resultados promisorios del uso de tofacitinib para revertir parte del daño observado en modelos experimentales.