Investigación en paleogenómica
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Resultados de microscopía electronica muestran las alteraciones representativas encontradas en las mitocondrias de células epiteliales de las glándulas salivales labiales de pacientes con enfermedad de Sjögren. Las mitocondrias muestran pérdida de las crestas mitocondriales (flechas amarillas), hinchazón (asteriscos rojos) y figuras tipo mielina (estrellas amarillas) en su interior. GS: gránulo de secreción; RE: retículo endoplásmico; MP: membrana plasmática. Barras: 1 Bars: 1 µm. Ann Rheum Dis. 2026 Apr 17:S0003-4967(26)00208-6. doi: 10.1016/j.ard.2026.03.022. |
Las mitocondrias son conocidas como las centrales energéticas de las células. Sin embargo, la investigación reveló que estos organelos podrían desempeñar un papel mucho más complejo en la enfermedad de Sjögren, una patología autoinmune crónica que afecta principalmente a las glándulas salivales y lagrimales, provocando sequedad bucal, ocular y diversas manifestaciones sistémicas.
El estudio, publicado recientemente en la prestigiosa revista Annals of the Rheumatic Diseases, contó con la participación de investigadores de distintas instituciones nacionales, entre ellos la Dra. María Julieta González, investigadora con más de 20 años de trayectoria en la biología del Sjögren y el Dr. Félix Urra, del Laboratorio de Plasticidad Metabólica y Bioenergética, ambos del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.
Muy importante, la participación del Dr Sergio Aguilera, reumatólogo de clínica Indisa, responsable del diagnóstico y del tratamiento de sus pacientes, quien aplica todas las normas internacionales que son fundamentales para realizar investigación básico-clínica de alto nivel y que pueda ser publicada en esta revista.
La investigación demostró que las mitocondrias de las células epiteliales de las glándulas salivales de pacientes con enfermedad de Sjögren presentan alteraciones estructurales que favorecen la liberación de DNA mitocondrial. Este material genético es reconocido por mecanismos de defensa celular que desencadenan respuestas inflamatorias, generando un círculo vicioso en el que el daño mitocondrial promueve inflamación y la inflamación, a su vez, provoca más daño mitocondrial.
“Las mitocondrias dañadas liberan DNA mitocondrial; ese DNA genera inflamación y, a su vez, la inflamación es capaz de producir más daño a las mitocondrias”, explica la Dra. María José Barrera.

Uno de los aspectos más relevantes del trabajo fue la participación del laboratorio liderado por el Dr. Félix Urra en el ICBM. Gracias a equipamiento especializado y metodologías desarrolladas localmente, el equipo logró analizar la función mitocondrial en muestras de pacientes, permitiendo observar fenómenos que hasta ahora no habían sido descritos.
“Probablemente la novedad del resultado tiene un componente tecnológico muy importante. Logramos desarrollar protocolos que permitieron estudiar la función mitocondrial directamente en biopsias de pacientes, algo que representa un avance significativo a nivel latinoamericano”, señala el Dr. Urra.
Los resultados mostraron que, pese al daño observado en las mitocondrias, estas aumentaban su actividad como un mecanismo adaptativo. Este hallazgo desafía la idea predominante de que las alteraciones mitocondriales corresponden únicamente a una pérdida de función y abre nuevas interrogantes sobre el rol de estos organelos en el desarrollo de enfermedades autoinmunes.
La colaboración con la Dra. María Julieta González también fue fundamental para el desarrollo del estudio. Barrera se formó científicamente junto a la académica del ICBM y ambas mantienen una línea de trabajo colaborativa que ha permitido profundizar durante más de dos décadas en el estudio de las glándulas salivales y las alteraciones celulares asociadas a la enfermedad de Sjögren.
“Es imposible encerrarse en un laboratorio y trabajar sin comunicarse con otros científicos que te pueden aportar. La única manera de generar publicaciones de alto impacto es colaborando y mirando más allá de las fronteras institucionales”, afirma la investigadora.
El estudio también exploró el potencial terapéutico de tofacitinib, un medicamento utilizado actualmente para tratar otras enfermedades autoinmunes. En modelos animales, el fármaco logró revertir alteraciones mitocondriales, disminuir la inflamación y mejorar parámetros funcionales asociados a la enfermedad.
Si bien estos resultados no constituyen todavía una terapia disponible para pacientes con Sjögren, aportan evidencia relevante para el desarrollo de futuras estrategias terapéuticas y ayudan a comprender mejor los mecanismos biológicos que sostienen la enfermedad.
Para el Dr. Urra, uno de los principales aportes de esta investigación radica en demostrar las capacidades científicas existentes en el país. “Este trabajo fue desarrollado prácticamente en su totalidad con capacidades instaladas en instituciones chilenas. Refleja que hoy contamos con infraestructura, conocimiento y equipos humanos multidisciplinarios capaces de realizar investigación de primer nivel y responder preguntas complejas con impacto internacional”.
Más allá de sus hallazgos científicos, el estudio representa un ejemplo de cómo la colaboración entre universidades, instituciones de salud públicas y privadas, disciplinas y generaciones de investigadores puede traducirse en avances concretos para comprender enfermedades complejas y proyectar nuevas alternativas para mejorar la calidad de vida de quienes las padecen.
Javier Hernández Esquivel | Periodista ICBM
Investigación en paleogenómica
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