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Un posible nuevo fármaco de uso veterinario
El proyecto es “Evaluación del potencial terapéutico veterinario de una terapia génica adyuvante biosegura como supresor tumoral para el carcinoma mamario canino”, el cual busca desarrollar una nueva alternativa para el tratamiento de esta enfermedad.
Según explica Cristina Mayorga, la lactadherina es una proteína que normalmente participa en la formación de los gránulos de la leche materna, pero que cuando hay cáncer de mama se sobreexpresa. En los estudios que lidera la doctora Lorena Lobos -como un Fondef adjudicado el 2025- y con los cuales colaboró como tesista de magister, han determinado que hay una tendencia referida a que mientras la enfermedad se hace más agresiva, esta proteína en sangre aumenta. En esa misma investigación, y con la contribución de la doctora Amalia Sapag, investigadora independiente adjunta, generaron aptámeros, que son secuencias de DNA de hebra simple, que se pliegan en tres dimensiones y que se unen específicamente a una molécula diana, como proteínas, péptidos, o incluso células, con alta afinidad y especificidad, por lo que se utilizan en diversas aplicaciones, incluyendo diagnóstico y terapia, debido a su capacidad de reconocer y unirse a moléculas blanco de manera similar a los anticuerpos, pero con ventajas en términos de producción y modificación. A este aptámero lo denominaron LacApta, y apuntan a lograr su desarrollo como un biofármaco captador y bloqueador de Lactadherina.
En su proyecto VIU, la investigadora señala que “vimos un potencial de uso de este aptámero como una nueva terapia en el área veterinaria, generando un producto biotecnológico de bajo costo, sin toxicidad para el animal y que no genera residuos contaminantes como los que se usan en quimioterapia, pues los tumores mamarios caninos son una enfermedad frecuente en perras y que puede presentar un comportamiento altamente agresivo y metastásico. En la actualidad, las alternativas terapéuticas se basan en cirugía y quimioterapia, tratamientos que pueden generar efectos secundarios importantes y que, por su costo, no siempre son accesibles para los tutores”.
De este modo, y luego de terminar los ensayos in vitro, desarrollará un ensayo preclínico en de células tumorales mamarias en modelo murino para determinar la efectividad de este aptámero al momento de disminuir la recurrencia tumoral, así como también evaluar su seguridad de uso frente a distintas dosis, “pese a que ya hemos confirmado que no tiene efectos adversos”. Posteriormente, señala, esperan poder hacer un estudio piloto en canes y, “si todo sale bien, poder patentar la tecnología para crear un nuevo fármaco biotecnológico, y ver otras posibles líneas de desarrollo derivadas de esto”.
El protocolo de administración, agrega, sería de forma subcutánea. En primer término, para detener antes de su inicio la posible migración de células metastásicas tumorales; luego, durante la extracción quirúrgica del tumor, lavando la zona de la cirugía, para que el aptámero atrape toda la Lactadherina libre y que cualquier célula tumoral o cualquier vesícula con esta proteína sea bloqueada. Y, por último, continuando su uso luego de la intervención, para evitar la proliferación de cualquier célula que tenga algún potencial maligno.
La producción de este posible fármaco biotecnológico, finaliza, no sólo es muy económico en comparación con la producción de un anticuerpo que cumpla la misma función, sino que, además, no dañan el medio ambiente como los residuos metabólicos tóxicos derivados de los tratamientos por quimioterapia, “lo cual es un factor importantísimo que muy pocas veces se considera”.
Cecilia Valenzuela León / Comunicaciones Institucionales
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Podría sustentar tratamientos basados en la modulación de la migración celular
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