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Avanzando junto a nuestra comunidad

A un año de su implementación, los Núcleos Interdisciplinarios avanzan en la consolidación de una nueva etapa del ICBM

Directores de Núcleos

Hace un año, el Instituto de Ciencias Biomédicas inició una nueva etapa de su organización institucional con la implementación de cuatro Núcleos Interdisciplinarios: Biología y Genética (NiBG), Microbiología (NiM), Farmacología e Inmunología (NiFI), y Fisiología, Biofísica y Fisiopatología (NiFBF). La nueva estructura buscó favorecer una mayor articulación entre académicos y académicas, junto con fortalecer las capacidades de investigación, docencia y extensión del Instituto.

Tras este primer año, el balance muestra avances concretos en el funcionamiento cotidiano de los Núcleos, pero también un proceso de integración que requiere tiempo. La creación de nuevas unidades significó reunir comunidades que anteriormente se organizaban en distintos programas, con sus propias dinámicas y formas de trabajo.

Para el director del ICBM, Dr. Emilio Herrera, esta transformación forma parte de un proceso institucional de mayor alcance.

“Esta reorganización no es un fin en sí mismo, sino una herramienta estratégica para modernizar nuestro quehacer. Los grandes desafíos de la biomedicina actual deben resolverse de manera multidisciplinaria, por lo que necesitábamos adaptar nuestra organización para fomentar la sinergia y responder de manera más ágil a las necesidades científicas del país. Es un cambio cultural profundo para los desafíos del futuro”.

 

Desde la FACMED, la implementación de esta nueva estructura también representa un proceso relevante para el desarrollo de la investigación biomédica y su articulación con la formación y los desafíos de salud, para el Decano de la Facultad de Medicina: 

"La creación de los Núcleos Interdisciplinarios en el ICBM es una apuesta estratégica de la Facultad de Medicina para derribar las barreras tradicionales del conocimiento. Este primer año nos demuestra que el cambio estructural y organizativo era el paso necesario para proyectar la ciencia biomédica hacia el futuro. Fortalecer esta interconexión no solo potenciará la excelencia de nuestra investigación y docencia, sino que nos permitirá responder con mayor robustez, innovación y liderazgo a los grandes desafíos de salud que enfrenta nuestro país”.

De programas a comunidades de trabajo

Uno de los primeros desafíos de la nueva estructura ha sido generar las condiciones para que los Núcleos funcionen como unidades integradas. En ese proceso, la incorporación de gestores ha permitido fortalecer la coordinación de aspectos administrativos, de infraestructura y de funcionamiento de los laboratorios.

En el Núcleo Interdisciplinario de Biología y Genética, una de las unidades de mayor tamaño y con presencia en distintos sectores de la Facultad, esta labor ha adquirido especial relevancia. Su director, Dr. Julio Tapia, destaca que la nueva estructura permitió ordenar la gestión de una comunidad amplia y distribuida, apoyada por un equipo directivo y por la figura de la gestora del Núcleo.

“La conformación de los Núcleos fue un acierto. Esto le puso orden al ICBM y creo que fue de verdad una cosa positiva. En un Núcleo como el nuestro, que está muy distribuido y donde hay mucha gente, la llegada de la gestora ha sido súper buena y ha contribuido harto”, señala el Dr.Tapia.

Desde la gestión cotidiana, Tamara Vera, gestora del NiBG, explica que parte importante de su labor consiste en asegurar que la actividad de los laboratorios pueda desarrollarse de manera continua.

“Nos encargamos de que la rueda siga dando vueltas. Si se corta la luz, tenemos que asegurarnos de que todos los equipos críticos sigan funcionando, gestionar las mantenciones y las reparaciones, dependiendo de lo que necesite cada laboratorio”, explica.

Para el Dr. Tapia, este primer año ha estado marcado precisamente por ese trabajo de organización y gestión. El Núcleo ha abordado aspectos relacionados con la gestión de personas, asistencia, capacitación de funcionarios y mejoras en las condiciones de trabajo, junto con la adquisición de equipamiento para responder a necesidades específicas de sus laboratorios.

Sin embargo, el director advierte que los efectos de una transformación de esta magnitud no necesariamente pueden medirse después de solo un año. En materia de investigación, identifica grupos y colaboraciones que ya existían antes de la creación del Núcleo, junto con algunas nuevas interacciones que comienzan a desarrollarse.

Nuevas formas de colaboración

En el Núcleo Interdisciplinario de Microbiología, la integración ha comenzado a expresarse de manera concreta en la reorganización de laboratorios y en el desarrollo de espacios compartidos.

Su directora, Dra. Mónica Acevedo, destaca la fusión de laboratorios como uno de los resultados más visibles de este primer año, con la incorporación de laboratorios que anteriormente estaban ubicados en el antiguo programa de Microbiología a espacios compartidos con investigadores de otras áreas. Según explica, estas iniciativas fueron impulsadas por la nueva estructura del Núcleo.

“Todavía creo que nos falta unirnos un poco más en algunos aspectos. Sin embargo, ya tenemos algunas fusiones de laboratorios. Eso nos gatilló el Núcleo. Si no hubiésemos tenido esta instancia, eso no hubiese pasado nunca”, señala la Dra. Acevedo.

Otro avance ha sido la realización periódica de jornadas de investigación, en las que participan académicos y académicas de las distintas líneas del Núcleo. Para la académica, estos espacios han permitido comenzar un proceso de conocimiento mutuo que será clave para identificar futuras posibilidades de colaboración.

El gestor del NiM, Maximiliano Urrutia, cumple en este proceso un rol de articulación entre el Núcleo y las distintas unidades de la Facultad, apoyando la continuidad operativa de infraestructura, equipamiento y reactivos críticos, además de coordinar requerimientos que involucran a diferentes áreas institucionales.

“Siento que hago un poco de nexo entre el Núcleo y el resto de la Facultad. Mi función es apoyar a la dirección y asegurar la continuidad operativa del Núcleo, tanto en infraestructura como en equipamiento y reactivos críticos”, explica Urrutia.

La directora del NiM reconoce que todavía existe un camino por recorrer para consolidar una identidad común. Parte de ese proceso ha implicado generar encuentros entre funcionarios y funcionarias que anteriormente no necesariamente se conocían o trabajaban juntos, con el propósito de fortalecer el sentido de pertenencia al Núcleo.

De la integración funcional a la colaboración científica

En el Núcleo Interdisciplinario de Farmacología e Inmunología, el primer año también ha estado marcado por un proceso de diagnóstico y adaptación. La directora, Dra. María Carmen Molina, explica que uno de los avances ha sido alcanzar una mayor integración funcional, mientras que la generación de colaboraciones científicas entre ambas áreas sigue siendo uno de los principales desafíos.

“Este primer año ha sido principalmente un período de diagnóstico y de avanzar en una unificación funcional del Núcleo. Hemos generado instancias conjuntas para identificar líneas y proyectos comunes, pero el desafío ahora es avanzar hacia una mayor colaboración científica entre Farmacología e Inmunología”, señala María Carmen Molina.

En esa misma línea, el gestor del Núcleo, Álvaro Rojas, plantea que la integración de los antiguos programas requiere tiempo, especialmente porque cada comunidad contaba con sus propias formas de trabajo.

“La idea de fusionar los programas es buena, tanto en términos estratégicos como operativos, pero va a tomar tiempo implementarla por completo. A un año de funcionamiento, todavía nos queda camino por recorrer para lograr el nivel de integración que esperamos”, explica.

Rojas destaca que parte de su trabajo consiste precisamente en acompañar ese proceso desde la gestión cotidiana, haciendo seguimiento a solicitudes, mantenciones y requerimientos que involucran a distintas unidades de la Facultad.

Para Molina, el siguiente paso será fortalecer los espacios conjuntos de investigación, entre ellos seminarios y jornadas que permitan generar nuevas interacciones entre investigadores e investigadoras de ambas áreas.

Encontrar un espacio común para distintas disciplinas

El Núcleo Interdisciplinario de Fisiología, Biofísica y Fisiopatología enfrenta un desafío diferente. Sus tres áreas ya contaban con distintas líneas de investigación y, según su director, Dr. Diego Varela, existía además una base previa de colaboración entre sus integrantes.

Por ello, durante este primer año el trabajo se ha orientado a identificar un espacio común que permita proyectar nuevas investigaciones sin que los académicos deban abandonar sus líneas particulares. Después de distintas reuniones y discusiones, el Núcleo ha comenzado a trabajar en torno al concepto de alostasis, buscando desarrollar un modelo de investigación que pueda ser abordado desde las distintas disciplinas que lo integran.

“Lo que estamos buscando es encontrar un área de investigación que enriquezca las que ya existen. Después de varias discusiones y reuniones, hemos congregado nuestras ideas en un concepto que es la alostasis, y eso es lo que nos está uniendo”, explica el Dr. Varela.

El director plantea que la apuesta es que este eje común permita fortalecer las investigaciones individuales y, al mismo tiempo, generar nuevas preguntas que puedan ser abordadas desde las distintas perspectivas que conviven en el Núcleo.

En paralelo, el Núcleo ha desarrollado un trabajo sostenido de encuentro interno. Durante el período, sus integrantes han realizado reuniones de investigación y claustros, además de actividades destinadas a fortalecer el contacto entre sus miembros.

En este proceso también ha sido relevante el trabajo de la gestora Nathaly Mermedo, quien articula requerimientos del Núcleo con las distintas unidades de la Facultad y realiza seguimiento a solicitudes relacionadas con infraestructura y servicios. Este tipo de labores forma parte de una dimensión menos visible de la implementación de los Núcleos, pero necesaria para sostener su funcionamiento cotidiano.

Un segundo año para profundizar la integración

El trabajo desarrollado durante este primer año también ha implicado ordenar procesos, generar canales de comunicación y establecer nuevas formas de coordinación para comunidades que anteriormente funcionaban bajo estructuras diferentes. En ese sentido, el rol de los gestores ha sido acompañar la puesta en marcha de esta nueva organización y facilitar la articulación entre las direcciones de los Núcleos, sus comunidades académicas y las distintas unidades de la Facultad.

Las experiencias de los cuatro Núcleos muestran que el primer año ha tenido características diferentes en cada unidad. Mientras algunos ya identifican fusiones de laboratorios y nuevas interacciones, otros se encuentran todavía en una etapa de diagnóstico y definición de líneas comunes. En todos los casos, sin embargo, aparece un desafío compartido: avanzar desde la coexistencia de distintas áreas hacia formas más profundas de colaboración.

La Dra. Mónica Acevedo plantea que el primer año estuvo marcado por el conocimiento mutuo y que el siguiente paso será identificar puntos de interacción entre las distintas líneas de investigación. Diego Varela, por su parte, señala que la construcción de un eje común requiere tiempo y que la apuesta del Núcleo es que ese trabajo permita fortalecer las investigaciones que ya existen.

En el caso del Dr. Julio Tapia también proyecta que los efectos más visibles de la nueva estructura podrán observarse en los próximos años, una vez que los procesos de organización y adaptación den paso a nuevas dinámicas de colaboración.

El Dr. Herrera asegura que "El balance de este primer año es sumamente positivo y valioso. Hemos superado la etapa más compleja, que es el ajuste reglamentario, la administración y el cambio de mentalidad, aprendiendo a convivir en los nuevos núcleos interdisciplinarios. Agradezco profundamente el compromiso de toda nuestra comunidad en este proceso, y particularmente los liderazgos de los y las directoras de los núcleos. Ahora, nuestra gran meta para la etapa que se inicia es consolidarnos en proyectos de investigación conjuntos, redes sólidas y respuestas innovadoras con miradas multidisciplinares".

A un año de su implementación, los Núcleos Interdisciplinarios muestran así una primera etapa marcada por la organización, el encuentro y la construcción de nuevas formas de trabajo. El desafío de la siguiente fase será profundizar ese camino: convertir la integración institucional alcanzada en nuevas colaboraciones científicas, proyectos compartidos y una identidad académica que permita proyectar al ICBM hacia los próximos años.

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