Estudiante del ICBM destaca en ISCOMS
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Uno de los ejes centrales fue la iniciativa NUTEC Plastics, impulsada por el OIEA, que aborda la contaminación por plásticos desde dos frentes: el uso de tecnologías basadas en radiación para el tratamiento de residuos y el monitoreo de microplásticos en ecosistemas marinos y costeros.
En este contexto, el Dr. Pérez subrayó que, si bien LABTOX se ha especializado históricamente en el estudio de toxinas marinas y floraciones algales nocivas, su sólida capacidad analítica y experiencia en gestión ambiental le han permitido posicionarse como un referente regional también en el monitoreo de microplásticos.
“LABTOX ha desarrollado una capacidad analítica muy fuerte, basada en la competencia de sus científicos, lo que ha permitido ampliar su campo de acción hacia nuevas problemáticas ambientales”, explicó.
Entre los principales aportes destaca el desarrollo, por parte de la Universidad de Chile, de la primera plataforma regional para recopilar datos sobre abundancia de microplásticos en América Latina y el Caribe, en el marco de la Red de Estresores Marinos y Costeros (REMARCO).
Esta herramienta ha permitido sistematizar información a nivel regional y sentó las bases para la creación de una plataforma global de monitoreo de microplásticos, cuyo lanzamiento está previsto para julio de este año.
La nueva plataforma contará con la participación de cerca de 70 países y permitirá integrar datos comparables a nivel internacional. En una primera etapa, se enfocará en arenas de playa, con proyecciones de expansión hacia aguas superficiales, columna de agua, sedimentos y biota marina.
“El objetivo es disponer de datos robustos, comparables y generados bajo estándares comunes, que puedan ser utilizados para la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas”, señaló el especialista.
El fortalecimiento de capacidades técnicas y la estandarización de metodologías son pilares de esta iniciativa. En este proceso, el OIEA ha contribuido mediante capacitación de especialistas, provisión de equipamiento y definición de protocolos comparables entre países.
La colaboración con instituciones como LABTOX permite no solo ampliar la cobertura del monitoreo, sino también asegurar la calidad y consistencia de los datos generados, facilitando su uso a escala internacional.
A futuro, se espera profundizar esta cooperación, incorporando nuevos laboratorios y fortaleciendo redes regionales, con el objetivo de consolidar una base de datos que respalde la formulación de políticas ambientales basadas en evidencia científica.
“Lo que buscamos es que los países puedan tomar decisiones informadas, basadas en datos comparables y confiables, y no en información aislada”, concluyó el Dr. Pérez.
La articulación entre ciencia, cooperación internacional y política pública se perfila como un elemento clave para enfrentar desafíos globales como la contaminación por plásticos. En este escenario, el aporte de la Universidad de Chile posiciona al país como un actor relevante en la generación de conocimiento y soluciones a escala regional y global.
Javier Hernández | Periodista ICBM
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